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Qué influye en la supervivencia de los peces tras la captura y suelta

La especie, la profundidad, el tiempo fuera del agua y el modo de manipular y liberar al pez pueden cambiar sus probabilidades de sobrevivir. Ninguna práctica garantiza que viva.

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No basta con devolverlo al agua

La captura y suelta no garantiza que un pez sobreviva. Sus probabilidades dependen, entre otros factores, del equipo y las técnicas de captura, del tiempo que pasa fuera del agua, de cómo se manipula y de las condiciones en que se libera. Además, una lesión o el estrés pueden afectar al pez después de que se aleja, de modo que verlo nadar no equivale a confirmar su supervivencia posterior.

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Estrés de captura y tiempo fuera del agua

En un estudio de sablefish de Alaska capturados con anzuelo y línea y manipulados con cuidado, todos los peces sobrevivieron a la captura en el experimento, aunque sus reflejos se alteraron. Mantenerlos fuera del agua también afectó sus reflejos, pero no produjo mortalidad en ese ensayo. Los investigadores señalaron que esas alteraciones podrían dificultar la respuesta ante depredadores; no demostraron que todos los peces liberados en condiciones reales sobrevivan.

El equipo importa porque puede influir en el daño y el tiempo de manipulación. NOAA recomienda equipo suficientemente resistente para acortar la lucha, redes de malla blanda y sin nudos, y herramientas para retirar el anzuelo que reduzcan la manipulación. También aconseja mantener el pez en el agua cuando sea posible y reducir al mínimo su exposición al aire.

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Profundidad y barotrauma

Al subir un pez rápidamente desde aguas profundas, la reducción de presión puede expandir los gases de la vejiga natatoria y otros órganos: este daño se conoce como barotrauma. Puede manifestarse, por ejemplo, como abdomen hinchado, ojos saltones o el estómago fuera de la boca. La susceptibilidad y la gravedad varían entre especies y aumentan con la profundidad de captura.

La evidencia disponible no respalda una respuesta única para todos los peces. NOAA describe dispositivos de descenso, pesos de liberación y cestas como opciones para devolver a profundidad peces afectados; la fuente de Nueva Gales del Sur señala que la respuesta depende de la intensidad de los síntomas y de la especie. Por ello, no conviene convertir una técnica concreta en una recomendación universal.

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La especie y el tipo de pesca cambian el resultado

Los resultados de un experimento con sablefish no son una tasa general aplicable a otras especies o pesquerías. En ese caso, los peces soportaron la captura con anzuelo y línea y manipulación cuidadosa, pero sus reflejos pudieron quedar alterados. En cambio, los estudios reunidos por la FAO sobre peces descartados tras ser capturados con redes de arrastre describen mortalidad variable según la especie y las condiciones del proceso; esos resultados no permiten calcular directamente la supervivencia en la pesca recreativa.

La duración de la captura y la exposición en cubierta también pueden importar. El capítulo de la FAO indica que la exposición al aire afecta claramente el estrés y la mortalidad de los descartes de arrastre, y recoge resultados distintos según especie y condiciones. No se puede trasladar sin más esa evidencia a peces capturados con otros artes.

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Qué puede observarse y qué no

Signos como la natación lenta, los ojos prominentes o el abdomen distendido pueden indicar barotrauma, pero no ofrecen por sí solos una medida fiable de la supervivencia futura. Las fuentes describen tanto mortalidad inmediata como efectos que pueden manifestarse después de la liberación; por eso, una observación breve no permite asegurar que el pez sobrevivirá ni que morirá.

Fuentes

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